Todo partió por un apodo
Por el año 1993 tenía 13 años de edad y pertenecía a un grupo de amigos que andábamos en skate por el barrio en la comuna de ñuñoa Santiago de Chile. Salíamos siempre y patinábamos por todas partes dentro y fuera de la comuna.
Todos tenían sus pseudónimos o “chapas” en inglés, que era como se denominaban a las firmas o “tags” en Chile. Fue en ese momento que entendí que debía tener una identidad y un nombre propio que me identificara y me diferenciara del resto de mis amigos y conocidos. Ellos ya me decidían “niño de cobre” que era el nombre en español de una serie animada llamada “SilverHawks” o “Halcones Galácticos”. Busqué en un viejo diccionario que tenía en mi casa como se decía “cobre” en inglés, y ahí, ese día, comenzó todo. “Copper” es el seudónimo que adopté como mi propio nombre, firma y tag, luego evolucioné a “Copper Graff” que me ha acompañado fielmente hasta el día de hoy.
Con un tag en mis manos
Ya con mi nombre establecido di rienda suelta a mi creatividad y espontaneidad, escribiendo de cualquier forma y sin mucho sentido estético mi firma por todos lados, solo con la calle como testigo. Primero con “plumones” o “rotuladores” casi siempre de color negro, los colores todavía no se veían mucho. Algunas veces con latas de spray y aerosol sin ningún conocimiento de la técnica ni menos de marcas especializadas de materiales. Pintábamos con lo que teníamos y podíamos conseguir, casi siempre llegaba a tus manos y uno sólo lo ocupaba y lo devolvía.
Partí imitando lo que hacían los demás, pero ese mismo año fue donde todo me hizo más sentido… Cuando conocí el hiphop y toda su cultura underground. A pesar de ser un movimiento contracultural y transgresor para la época, sus valores y disciplinas asociadas me cautivaron enormemente al punto de que sin darme cuenta ya pertenecía a este revolucionario movimiento.
El graffiti es una de las cuatro ramas esenciales del hiphop en la que me sentí muy cómodo desde el principio. Siempre tuve interés en las áreas relacionadas al arte mi madre que en paz descanse siempre me inculcó el valor por apreciar la belleza del mundo, la estética y buscar la razón de cómo y porque se hacían las cosas.
Fui dibujando y practicando cada trazo y cada línea hasta lograr mis primeras letras de graffiti. Lo hacía en clases, en casa y en cualquier lugar. Tomé el graffiti como forma de vida, más que un hobby, una pasión. Otra vez mi madre me dijo “que sí quería dedicarme a esto tenía que ser un profesional”. Me lo tomé en serio y fue así que el año 1999 pude entrar a estudiar diseño gráfico, después de mucho esfuerzo y varias complicaciones. En el año 2004 me titulé con una tesis llamada “Una ciudad sobre el muro”. La que contaba la historia del graffiti en el mundo, desde las cavernas hasta el 2004, mi experiencia y como llegó a Chile. Puedo decir con mucho orgullo que soy uno de los pocos que trabajó en esa época su proyecto de título sobre el fenómeno del graffiti.
Mis motivaciones
Mi lucha interna siempre a sido lograr la profesionalización de la obra de graffiti pensada como pieza tanto individual y colectiva con la clara intención de provocar mayor visibilidad y aceptación de él como medio de expresión artística y plástica sería y dedicada. La técnica y el perfeccionamiento como centro del crecimiento del artista es el fruto del esfuerzo de años. El reconocimiento y destigmatización del graffiti logran una mayor comprensión e integración del fenómeno en la sociedad.
Mis referentes
Son tan variados y diferentes que van desde Da Vinci, Miguel Ángel, René Magrite, Fisek, Belín, Daim, Does, Kobra, Bacon, Okuda, Felipe Pantone hasta Guillermo Lorca.
A veces tengo referentes ocasionales que me cautivan por su técnica o concepto. Ovservo redes sociales e intento estar al día en tendencias y estilos a nivel mundial.
El estilo es el mensaje
El amor por las letras me trajo hasta acá, mi pasión por ellas y por su creación conforman un desafío de tiempo completo. Para mí el estilo es dinámico debe fluir y ser parte del proceso evolutivo de cada artista, el estancamiento creativo o conformidad por lo alcanzado técnicamente, provocan la involución y falta superación personal. Hablando estrictamente de graffiti el estilo que adopté fue el “Wild Style” o “estilo salvaje” me atrajo desde siempre por su complejidad y dificultad en el diseño y su realización. Este estilo se hizo conocido en los carros del metro de New York en los años 70’s llegando a principios de los 90’s a Chile. La complejidad es atribuida a la idea de dificultar su lectura para impedir ser identificados por la policía y ser detenidos. Este encriptamimiento se transformó en un lenguaje cerrado que pocos entendían y que la sociedad en general no comprendía. Se suele creer que contiene algún mensaje oculto o quizás un código que descifrar, pero esto no es así, esas letras complicadas sólo develan el nombre artístico o “tag” de quien las hizo, demostrando a la vez el manejo de técnica, estilo propio, perfecta elección de paleta de colores y dificultad en la ejecución. Es el “ego” hablando por tí, gritándole a los demás que crees que eres el mejor.
Cómo ha evolucionado a lo largo de mi carrera
Mi evolución personal radica en el constante rediseño, reacondicionamiento y cambio del estilo, forma y concepto de mis propias letras en todo momento. Cuestionarme todo, salir de mi zona de confort, empezar de nuevo, fórmulas que practique una y otra vez. Fui estricto conmigo mismo, desarrolle más de 30 estilos de letras diferentes entre si, y me prometí nunca pintar en la calle y repetir un estilo más de tres veces. -“Regla que no cumplí a cavalidad, jajaja, pero estuve muy cerca”.- Seguí practicando, aprendiendo, progresando, observando y sobre todo escuchando a los que saben más. Fue en ese momento que me di cuenta que tenía hambre y ganas de entregar algo más. No sabía como, siempre creí que tenía menos talento que los demás pero me sabía que tenía capacidad de aprender, muchas ganas y por sobre todo voluntad de crecer. Eso fue muy importante al momento de atreverme a hacer más que letras.
Buscar otros procesos y métodos es fundamental para obtener resultados diferentes. Quería hacer mis letras, mis personajes y también los fondos, crear mis propias producciones de graffiti. De a poco comencé a hacer personajes y cada vez más realistas, camino que sigo recorriendo día a día. También me ayudó mucho pertenecer hace más de tres años a “Pasión x Pintar Crew”, grupo de graffiti con más de 14 años de trayectoria , con mucha experiencia y con más de 20 integrantes de varias regiones de chile.
De lo imposible a lo inolvidable: mi viaje con el graffiti
En los inicios se pintaba en el barrio con los amigos, de a poco uno traspasaba su comuna sobre todo por el bombing y el tagging, más que por el graffiti. Luego descubrí gracias a amigos y conocidos “Los encuentros o reuniones de Escritores de Graffiti”. Al principio ibas acompañando a alguien, solo a mirar y a quedar alucinado. Luego de muchos años y eventos me comenzaron a invitar y con mucho orgullo debo decir que lo hacen hasta el día de hoy. Al inicio por Santiago de chile… visité muchas comunas, incluso marcaba en un mapa donde había pintado. Después llegaron festivales intercomunales y regionales. No he pintado en todo chile pero me encantaría y lucho por eso. También toco colaborar, ser parte y organizar uno que otro evento de graffiti.
Pero debo contarles que jamás imaginé que algún día iba poder pintar fuera del país. Lo veía lejano, casi imposible. Pero con perseverancia, constancia, planificación y, sobre todo, mucha humildad, los sueños empezaron a tomar forma.
En 2022, la primera gran experiencia fue en un ghetto de Cancún, México, donde entendí que el arte callejero o cruza fronteras y conecta realidades. No conocía a nadie y tenía que pintar sólo. Consulté en una tienda de grafiti y el dueño me recomendó a un conocido y me dio su contacto, nos reunimos y pintamos junto a su primo y otros amigos. Como anécdota recuerdo que me impresionó mucho que el muro se lo consiguió por Facebook… En chile eso no pasa, o llegas y no hay muro, o el dueño no te autoriza y te pueden asaltar. Sin embargo llegamos y todo fue excelente.
En 2023, con mucho esfuerzo pude ir por primera vez a Europa y primero llegaba a Madrid, por su puesto que quería pintar, tenía un conocido por instagram y era de vic pero el no podía viajar, entonces no pintamos pero me dio el contacto de un artista de madrid, al cual conocí, me reuní con el y pintamos en Vallecas. Un gran tipo.
Luego contacté a un antiguo amigo de la época del colegio, radicado en Barcelona hace años gracias a el conocí a otros artistas y pintamos en uno de mis “wall of fame” favoritos de la vida: “Tres Chimeneas” en Barcelona. Una experiencia increíble.
Continuaba mi viaje por Europa pero se me acabaron los contactos, los amigos y los conocidos. Pero investigando y averiguando logré dar casi de casualidad con otro “wall of Fame” soñado nivel mundial: “Spot 13” en París, Francia. Un espacio cargado de historia y arte en cada rincón.
Con un poquito más de aprendizaje y con más pasión que nada, tuve la loca idea de postular a mi primer “Meeting of Style” (MOS) de la vida sin que nadie me lo dijera ni aconsejara.
En 2024 llegó un momento que todavía me cuesta creer: participar en el Meeting of Styles de Grecia, en la ciudad de Tesalónica. Fue más que un evento… fue un verdadero sueño hecho realidad. Conocer la tierra de mis antepasados (en honor a mi madre fallecida que nunca pudo ir) y hacerlo de la mejor forma que sé: pintandooo!
En 2025 y siguiendo con la tendencia a hacer “locuras”, volví postular a otro “Meeting of Styles”. Esta vez el desafío era mucho mayor y fue así que quedé clasificado y tuve el honor de poder participar y ser parte de el primer “Encuentro de Estilos” en Africa Occidental, Senegal, Yembeul-Dakar. Donde conocí grandes personas y de muchas partes del mundo con las que tengo vínculo hasta el día de hoy.
También 2025 otro sueño de graffitero fue conocer una de las capitales del muralísmo, graffiti y arte callejero de Sudamérica: Sao Paulo. Amigos brasileños que conocí en chile en otro festival que organiza un amigo, me invitaron y pude ser parte de un encuentro organizado por ellos: Conocí grandes personas y exponentes del graffiti de brasil. Un honor haber compartido con “maestros” de la escena y ser parte de eso. Además me llevaron a “Casa do Graffiti” otro emblemático centro de encuentro de escritores de graffiti de Sao Paulo. Otra experiencia inolvidable.
Por eso cada vez que pinto tiene que ser el mejor graffiti de mi vida, cada pieza cuenta, cada pared, cada muro, cada encuentro, cada país me enseña algo nuevo, este camino sigue, y lo vivo con la misma pasión que el primer día. -“Pasión x Pintar”.-
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